• “Madre no hay más que una”

    Está muy bien querer llevarse bien con los hijos, está fenomenal querer ser amiga o, mejor dicho, alimentar una buena relación y practicar la comunicación efectiva, pero no conviene confundir nada de eso con ocupar un papel de colega y perder la oportunidad de jugar ese rol tan importante que es el de ser madre o padre.

    Cuando tenemos hijos, pasamos por diferentes etapas: cuando son pequeños compartimos con ellos las gracias, los momentos de risa, de distensión. Valoramos sus descubrimientos, su curiosidad y la forma que tienen de experimentar con las cosas. A medida que van creciendo, buscamos la manera de mantener ese buen rollo, pero dando más importancia a la disciplina, a la necesidad de acatar normas y a que vean en el padre y la madre esas figuras de autoridad y de referencia.

    En algunos casos, la llegada de la preadolescencia y adolescencia, vuelve a generar una situación en la que se pretende ganar su confianza a base de ser su colega, su amiga, un igual, cosa que no es posible. Esta intención suele fracasar por dos razones como mínimo: una es que deja un vacío en el papel que solo  pueden ejercer padres y madres; y la segunda es que, cuando se intenta compensar este vacío, se cae en la incoherencia más absoluta y se confunde al menor, ya que a ratos se comparten algunas cosas y en otro momento se pretende dictar normas.

    Es importante recordar que hay una etapa en la vida de los hijos en la que los padres y madres dejamos de ser los confidentes principales, pero esto solo es en apariencia. Si se ha generado un buen vínculo, una buena comunicación y capacidad de escucha, y se ha logrado ser ese referente estable e importante, este aparente alejamiento y ausencia de confianza, será algo transitorio y temporal; en cuanto pase un tiempo, la cercanía volverá a aparecer, ya para quedarse.

    No renuncies a ese papel tan especial y único que ser madre o ser padre de tus hijos e hijas, ya que ese puesto solo lo puedes ocupar tú, no tienes ninguna competencia con nadie para desempeñarlo. Es tu privilegio y tu responsabilidad. Actúa!

    Catalina Fuster

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