• Psicología y cine

     

    ¿Cuántas películas se te ocurren que tratan cuestiones psicológicas a través de sus personajes? Muchas, verdad. No es de extrañar que sea así, puesto que los conflictos psicológicos, las enfermedades mentales y el malestar emocional forma parte de la realidad que nos rodea y que nos ha venido rodeando a menudo.

    Es cierto que hay muchas formas de enfocar las dificultades psicológicas y emocionales. Hay cintas que buscan reflejar el malestar, el sufrimiento, la vida diaria de las personas que padecen algún trastorno. Uno de esos ejemplos es la premiada en los Goya, la herida, que refleja la cotidianidad de una mujer con trastorno límite de personalidad que intenta seguir adelante con sus relaciones, su trabajo, sus impulsos autodestructivos y todo lo demás. Seguramente cuando vemos una película de estas características, no podemos evitar que nos recuerde a alguien más o menos cercano de nuestro entorno. No debemos olvidar que cada película es una historia que alguien quiere contarnos y, como tal, puede reflejar parte de la realidad y parte de la interpretación que el autor quiera incorporar.

    Seguramente una de las funciones que cumplen estas películas sea la de ayudar a que se entienda algo más el trastorno y la enfermedad mental. A que todos nosotros podamos sentir que es algo relativamente cercano, incluso con lo que quizás podemos convivir. Y que dejemos de tener miedo antes determinadas situaciones. Tal vez haya muchos personajes que nos resulten entrañables, desde Mernie, la ladrona de Hitchcock, que nos mostraba una cara de la compulsividad; o el personaje de Jack Nicholson en Mejor imposible, dado vida a un trastorno obsesivo compulsivo.

    Con Rainman y Dustin Hoffman, le vimos la cara al autismo y pudimos entender algo más esta enfermedad que puede resultar hermética. Tom Hanks y Sean Penn nos enseñaron algo más del retraso mental en los títulos Forrest Gump y Yo soy Sam. No nos podemos olvidar del drama clásico del maestro del suspense, Psicosis, que todavía produce sobresaltos a pesar de su argumento conocido. Hay otros trabajos que han acercado algunos trastornos desde un tono más suave o casi inocentes, como las 50 primeras citas de Drew Barrymore.

    En todos los casos, de la mano del cine, conseguimos adentrarnos en algo que es verdaderamente cotidiano y que, poco a poco, nuestra sociedad consigue normalizar y aceptar. Nos permite, tal vez, modificar ese temor al que nos referíamos y ponerle cara, nombre, familia. Muchas pueden ser las causas y los desencadenantes de las dolencias psicológicas, muchos los niveles y la intensidad que afecta a quienes los sufren, pero la comprensión y la cercanía para con ellos puede ser un apoyo de gran valor y ayuda.

    catalinafuster.com

    Psicóloga y Coach

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