• Saber disfrutar de los detalles (publicado en Lanza 18.12.2013)

    Seguramente estamos de acuerdo que la vida está formada por pequeños detalles que llenan nuestro tiempo y nos producen sensaciones y emociones de diferentes tipos, que vale la pena saborear. Los detalles de una tarde en buena compañía, los de un tiempo de conversación relajada con amigos o con familiares, las risas de los niños que se entretienen jugando con cualquier cosa o inventando alguna historia. ¿Cuántas cosas ocurren a tu alrededor que no percibes y no saboreas? La prisa, el pensar en cosas que todavía no han ocurrido o en otras que ya forman parte del pasado, las preocupaciones por algún miedo o por lo que consideramos una limitación. Hay tantas y tantas cosas que ocupan la mente y distraen nuestros pensamientos que se nos puede llegar a escapar el sentir un momento del tiempo presente en el que estamos.

    La reflexión de hoy nos invita a resituarnos, a parar el ritmo, la vorágine que nos envuelve en el día a día, para detenernos y observar lo que hay a nuestro alrededor. Lo que hay en cada momento. ¿Has estado en una comida o en una cena pensando en lo que te esperaba al llegar a casa? O tal vez, ¿has sentido que no seguías el hilo de una conversación con alguien y te perdías pensando en los planes del fin de semana? Estar presente y ocupar el presente es una sencilla forma de equilibrarnos, de provocar bienestar y sentir las emociones que nos envuelven en cada momento, que no siempre percibimos en toda su dimensión.

    Se acercan días de Fiesta, de celebrar cada uno lo que quiera, pero tal vez de compartir algo más de tiempo con personas que significan algo en nuestra vida. Podemos desperdiciar ese tiempo, podemos malgastarlo sintiendo que no estamos a gusto, o que no estamos donde queremos estar. Si estás en un lugar determinado y con unas personas concretas es porque, en realidad, lo has decidido así, ¿no te parece? Entonces, qué te impide sentirlo, disfrutar de lo que este tiempo te puede ofrecer. No vayas a un encuentro con alguien esperando que ocurra lo que ha ocurrido otras veces, o esperando escuchar palabras o gestos repetidos. Intenta ir y estar sintiendo ese momento como lo que es: un momento nuevo, diferente. Puede que pensando así, tu seas capaz de transmitir cosas nuevas y diferentes, y contribuir a que los demás hagan lo mismo y se contagien de eso. Puede que percibas matices, expresiones, que hayan pasado desapercibidas otras veces. Puede que experimentes lo que es vivir el momento presente sin condicionarlo por el pasado ni proyectarlo a un futuro que está por venir.

    Tal vez puedas dejar de mirar el reloj para pensar en lo que te espera o tienes que hacer dentro de … tanto tiempo y verlo solo para informarte de qué hora es sin más; esto parece fácil pero no lo es y resulta interesante si uno se propone experimentarlo. Ser capaz de “perderse” en los detalles que hay a nuestro alrededor sin más pretensión que la de captar lo máximo posible de este momento presente, puede resultar una experiencia reveladora. Y si necesitas conectar con otra cosa a una hora determinada, puedes ponerte una aviso, una alarma sonora que te invite a dirigir tu atención a otra cosa. Aunque le pensemos alguna vez, lo leamos en frases de pensamientos profundos, tal vez no sepamos hacerlo suficientemente, ¿crees que has aprendido a disfrutar de los detalles o tienes que entrenarlo un poco más?

     

    catalinafuster.com

    Psicóloga y Coach

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